lunes, 15 de abril de 2019

PRESENTACIÓN


   No recuerdo especialmente a ningún director siendo niña, la primera directora que me dejó huella fue la de la escuela de magisterio, era una persona resuelta, resolutiva y que transmitía confianza a la vez que aportaba seriedad al centro


  Ya como profesora, tengo que agradecer infinitamente la ayuda del director del primer centro donde trabajé. Recién salida de la facultad, recién aprobada la oposición, me encontré en el aula un poco (o un mucho) perdida sin saber casi por donde comenzar a tratar con mis alumnos. Recuerdo que Laurentino me ayudó a tener confianza en mí misma y me aportó pautas tanto para el día a día en el aula como para el papeleo necesario para nuestra tarea diaria.

  De este curso espero completar mi formación y obtener las herramientas necesarias para algún día poder ser una buena directora.

  El aspecto que más me interesa de la función directiva, es a la vez el que más miedos me provoca. Me refiero a las relaciones interpersonales con todos los miembros de la comunidad educativa en las que un director debe ser capaz de crear un clima de convivencia integrando todas las opiniones y solucionando conflictos de cualquier tipo de la forma más inmediata posible.

  En los últimos años he sido secretaria de un equipo directivo de solo dos miembros, el director y yo, ya que pertenecemos a un pequeño claustro en un pequeño colegio. De este periodo he obtenido, creo, seguridad en mi misma y he aprendido de un buen director la necesidad del diálogo y el respeto hacia todos, pero también de firmeza y coherencia en la toma de decisiones.